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Saturday, 28 June 2014

el Blog Devoradores de Mundos reseña HECHIZO DE SANGRE

Os dejo el enlace y la opinión personal de Aura bloguera que dirije el blog literario DEVORADORES DE MUNDOS.
 A mí me ha encantado.


Opinión personal:

Las historias paranormales nunca me han gustado, pero Hechizo de Sangre me llamó la atención cuando vi que también habían magia de por medio. Así que le dí la oportunidad y no me ha dejado con mal sabor de boca.

En un principio, se te hace muy cuesta arriba con tanto secreto, tanto atontamiento de amor por parte de Marc hacia Sasha y esas cosas, pero cuando llega la acción, no hay quien te pare para leerlo.

La historia esta muy bien lograda, y acaba en final abierto ya que hay una segunda parte. Pero uno de los inconvenientes que he encontrado, es que hay momentos que se esta narrando en tercera persona y, de golpe, quien narra es Marc y es un poco confuso. Pero, aparte de eso, no hay nada más.

Lo que que más me ha gustado, es que el autor te hace dudar de quien es realmente el malo maloso. Los personajes son muy rebuscados mentalmente, y tienen más de una vez pensamientos opuestos. Es una locura.
La que más me ha gustado ha sido Shasha que no es la típica vampira de Crepúsculo. Es una chica buena, que no le gusta matar como a los de su especie.

El final me ha dejado un poco rara, ya que ha acaba muy deprisa para mi gusto. A pesar de eso, todo la novela es una pasada con mucha acción, magia, misterio... Así que ¡yo de vosotros la leería!

Wednesday, 18 June 2014

Hechizo de Sangre: Capítulo 3, 2ª Parte


Os dejo la segunda parte del tercer capítulo de Hechizo de sangre!!





Me cambié de ropa en un periquete. Al cabo de unos minutos estaba saltando de tejado en tejado hasta llegar al suelo donde ella me esperaba medio camuflada tras la ranchera burdeos de algún vecino.

—Supongo que te estarás haciendo mil preguntas…

Asentí con la cabeza como si fuese un autómata.

—Por eso estoy hoy aquí. Quiero explicarte todo lo que necesites saber. Así que no malgastes más neuronas buscando alguna explicación lógica a cómo te curaste tan rápido, cómo volviste a tu habitación, y qué es lo que te ocurrió anoche… Déjate llevar…

Me pidió que la siguiese. Yo como una aciaga cobaya de laboratorio, drogada por cualquier medicamento experimental, hice lo que ella me pidió sin rechistar. Tal vez fuese por culpa de todo el tiempo que había invertido espiándola desde mi habitación que ahora que la tenía tan cerca, no quería dejarla escapar.

Comenzó a caminar cada vez más deprisa, pero casi sin aparente esfuerzo. Andaba tan rápido que a veces sólo podía ver el reflejo de sus mechones dorados al doblar cada calle. De nuevo parecía que no lograba alcanzar su resuelto paso por las calles de Sayville.

En mi interior algo me decía que huyese, que me marchase de allí. Pero otra parte me decía que me quedase y luchase por algo que había deseado durante tanto tiempo. Sabía que la vida habría merecido la pena si la tuviese entre mis brazos aunque fuesen unos segundos.

 Tardamos diez minutos en llegar a nuestro destino, un colosal sauce llorón al comienzo del bosque. El inhóspito lugar era un revoloteo constante de polillas gigantes y el ulular cercano de alguna plomiza lechuza que habitaba cerca del imponente árbol, invitándonos a marcharnos. Nos sentamos sobre una enorme roca gris cubierta de un musgo verde eléctrico por la parte inferior y que estaba algo húmeda. Entonces comenzó a narrar su historia.

—Ya sabes que me llamo Sasha. También sabes que soy tu vecina, aunque eso no sea ya por mucho tiempo —aclaró.

Sentí que se me paraba el pulso. ¿Me estaba diciendo que se marchaba?

—Sabes que después del incidente de anoche, mis compañeros y yo corremos peligro y tenemos que huir a otro lugar más seguro.

— ¿Por qué corréis peligro? ¿Es que pertenecéis a una banda terrorista o  algo parecido?

—De ninguna manera —dijo echándose a reír— veo que no sospechas absolutamente nada sobre quienes somos o qué hacemos.

Durante unos segundos, el silencio se apoderó del cargado aire que nos rodeaba. Parecía como si ella quisiera contármelo y yo no quisiera saber demasiado por miedo a poner mi vida en peligro.

 —Nunca te has parado a pensar, ¿por qué mi piel es tan nívea, o por qué sólo salgo durante la noche?  Antes de que me interrumpas, permíteme que te cuente todo. Cuando termine, puedes preguntarme lo que quieras. —Ordenó a la vez que me cogía de la mano—. Como eres un chico racional y de ciencias no creerás en nada más que el mundo físico, lo real, lo tangible, aquello que puedas ver con tus propios ojos. Pero debes empezar a pensar que también existe lo que llaman el más allá, una realidad paralela, el inframundo, o como quieras llamarlo. Para que algo exista,  debe existir su opuesto, es la ley del equilibrio en el universo. Si aceptamos el bien y el mal, lo joven y lo viejo, entonces también deberá existir lo realidad y la fantasía. No me vale que solo creas en lo real, debes creer en que algo más nos toca con sus sutiles dedos sin que lleguemos a darnos cuenta. Cuando vemos por primera vez el mundo en su conjunto, ya no podemos verlo como antes. Pero a partir de esta noche, tu visión sobre la vida va a cambiar por completo, te lo aseguro. Tanto si aceptas unirte a nosotros, como si no.                                                                       

—Aunque mi mente trabajaba a destajo, no conseguía, o intuitivamente no quería averiguar de qué se trataba.

—Antes de confesártelo todo, debes darme tu palabra de que jamás le contarás a nadie que has hablado conmigo, ni sobre qué hemos hablado. Ya que todos nosotros, tú incluido, correríamos un grave peligro. —advirtió en tono severo, mirándome directamente a los ojos como nunca antes lo había hecho. Su mirada me paralizó, me caló hasta los huesos—. Está bien lo soltaré sin más rodeos: ¡soy una vampira! Y lo más importante para ti, es que te he elegido para que seas mi compañero. Antes de que acabe la noche, tú también lo serás.

En otras circunstancias y ante otra persona me hubiera desternillado de risa en su propia cara. Hubiese pensado que estaba loca de remate, y me hubiese marchado dejándola con un palmo de narices. Pero la extraña transformación, casi imperceptible pero presente, que sufrió su rostro cuando me lo dijo, me heló la sangre. Su cara no empezó a arrugarse ni le crecieron colmillos como sucede en las películas. Pero esa sonrisa maliciosamente diabólica del depredador ante su presa y la dilatación de sus pupilas hasta casi hacer desaparecer el iris que ahora era de color turquesa intenso, hizo que su cara se transformase lo suficiente para saber que no estaba mintiendo, esa mirada no era humana. Su nueva e inquietante mirada se clavaba en mi cuello, controlaba con su mente todos mis movimientos hasta que impulsivamente comencé a temblar.

No pude mediar palabra. No era capaz de moverme o producir sonido alguno. Sentía un pánico atroz y una irresistible atracción por ella. Estaba a su merced. Por la manera hierática en que lo había dicho, y por el aspecto enjuto de su rostro, sabía que su confesión era cierta.

<Ahora, ¿qué?> —pensé.

—Aun sigues sin creerme, ¿verdad? —preguntó fulminándome con la mirada. Apenas me dio tiempo a reaccionar porque ya estaba encima de mí, el pánico recorría todas mis venas y mis nervios estaban paralizados ante esa situación. De repente, sentí una ligera punzada en el cuello. Mis ojos se abrieron de par en par intentando ver qué me pasaba. Alrededor sólo veía oscuridad y la penumbra de las luces eléctricas de la calle. El tiempo se detuvo. Ningún sonido llegó a mis oídos. Sólo escuchaba un sonido que provenía de Sasha al saborear mi  sangre. Noté que toda la vida en mí se detenía. Ya no tenía miedo, frío, hambre o cualquier otra sensación. Sólo quería dormirme.

< ¿Estaría ya muerto?, ¿Sería la muerte ese estado en el que lo perdemos todo, menos nuestra mente y sin embargo nos da todo igual?>

Pero mis pensamientos acerca de la muerte duraron escasos segundos. Volví en mí al escuchar el sonido de la sangre pasar por su garganta a una velocidad feroz, debía hacer algo o me mataría. De repente la succión se detuvo, algo le hizo cambiar de opinión.

— ¿Me crees ahora? Podría haber acabado contigo si hubiese querido, pero te respeto demasiado… quiero que permanezcas a mi lado cuando estés preparado… no voy a arrebatarte la vida como hicieron conmigo. El camino hacia tu destino lo construyes solo tú.

Traté de escuchar sus palabras, pero yo ya había perdido suficiente sangre como para que mi mente se nublase. Finalmente mi consciencia se apagó.

Tuesday, 17 June 2014

Nuevo diseño de la portada de SPARKS, el poder del Dragón

Buenas os presento hoy, aunque ya hace unas semanas que el libro luce una portada diferente, la nueva portada de SPARKS EL PODER DEL DRAGÓN.

Espero que esta os guste más, porque a mí me encanta. 

http://www.amazon.es/SPARKS-El-poder-del-drag%C3%B3n-ebook/dp/B00KFK4UFQ/ref=sr_1_2?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1403028921&sr=1-2


Saturday, 14 June 2014

Capítulo 3- parte 1ª de Hechizo de Sangre

Hoy os dejo la primera parte del capítulo 3 de Hechizo de sangre, espero que os guste...

 

3



Cuando me desperté estaba sudando. Debí gritar muy fuerte porque mis padres entraron atropelladamente en mi habitación, cegándome con la luz.

—Hijo, ¿te encuentras bien? —preguntó mi madre con rostro preocupado.

Me acercó el vaso de agua que descansaba sobre la mesita de noche.

—Tanto estudio no debe ser bueno Marc. Deberías salir más y divertirte. Un chico joven como tú debería despejarse.  —me riñó mi madre acariciando mi frente. No importaba lo mayor que fuese ya, pero mi madre siempre actuaba conmigo como si tuviese siete años.

—No te preocupes mamá, sólo fue una horrible pesadilla. Y ahora si no os importa, me gustaría seguir durmiendo. Por favor, dejadme descansar. Hace poco que me he acostado. —les supliqué para calmarlos.

En cuanto mis padres cerraron la puerta de mi habitación, corrí sigilosamente hasta la ventana a observar su casa. Todo parecía normal, todas las ventanas estaban cerradas y el sol coloreaba el horizonte indicando que empezaba a amanecer. Ella estaría dormida y todo aquello no habría sido más que una terrible pesadilla mientras estaba estudiando. Ahora dudaba si siquiera fui capaz de acercarme a llamar a su puerta. Volví a acostarme, pero no podía conciliar el sueño. A mi cabeza no cesaban de sobrevenir escenas de lo que había soñado o vivido esa noche. No sabía qué pensar, pero todo había sido tan real, tan vívido que… De todas formas, las pesadillas más espeluznantes siempre resultaban ser las más realistas. Me rodeé y me quedé dormido.

Cuando me levanté eran ya cerca de las tres de la tarde. El sol apenas si me dejaba ver dentro de mi habitación inundándolo todo con su potente luz. Ni la mayor claridad del mundo me había impedido dormir a pierna suelta. Me sorprendí de lo muchísimo que había dormido.

 Estaba solo en la casa. Mis padres no volvían hasta las cinco de la tarde o más. La verdad no comprendía cómo eran capaces de ir a trabajar después de salir la noche anterior. Todavía no sabía qué pensar sobre lo que había pasado la noche anterior. Fui a la cocina a comer algo porque estaba famélico. Sentía que podría devorar cualquier cosa que me encontrase en la cocina. Esperaba que mi madre me hubiese dejado algo de almuerzo.

Pasé la mayor parte de la sobremesa estudiando, traté de no darle más vueltas al asunto. Seguramente me quedaría dormido mientras estudiaba y mi subconsciente me jugó una mala pasada.

A eso de las seis llegaron mis padres a casa. Así que fueron la escusa perfecta para que cerrara los libros. Encendí rápidamente la tele del cuarto para no escuchar a mamá volviendo a protestar que no debía estudiar tanto. En realidad era una madre un poco atípica, otra en su lugar habría corrido a mis brazos y me hubiese comido a besos de encontrarme devorando los libros de la universidad.

— ¡Hola hijo! —exclamó mamá feliz al verme que sabía hacer otras cosas a parte de estudiar—. Espero que te hayas recuperado de la noche de ayer y tanto estudio. Me alegra saber que sigues mi consejo y vas a salir a divertirte. Tu amiga me ha dicho que vais a salir esta noche, dijo que a las diez se pasaría por aquí a recogerte. Parece una chica muy educada y bastante guapa, ¿verdad Tony? —preguntó a papá tratando de meterlo en nuestra conversación, y así convencerme entre los dos a salir con la hija de los Forbs. Otra cerebrito que estudiaba conmigo, a la que hacía un siglo que no veía, al estudiar ella en el turno de la tarde. Era muy rica, pero yo estaba interesado en Sasha.

—Mamá cuántas veces he de repetirte que Anne no me gusta. No es mi tipo… No me importa cuántos contactos tenga su padre, o cuánto chicos querrían estar en mi pellejo.  —Protesté—, además siempre me cuesta bastante sacarle una frase de más de tres palabras a esa chica. Es demasiado tímida…

—A ver cariño, creo que te estás confundiendo. No te estoy hablando de Helen. Es de esa chica rubia tan mona, ¡nuestra vecina! —Anunció mi madre—. Aunque entre nosotros, creo que es un pelín más mayor que tú. Ahora mismo casi no se nota la diferencia, pero a la larga…

 Me quedé petrificado. Entonces, todas las imágenes que había tratado de borrar de mi mente se agolparon una de tras de otra como en una presentación de Power Point a toda velocidad,  bloqueando mi cerebro durante unos instantes. Noté que la sangre abandonaba mis mejillas para bajarse hasta los talones, me quedé totalmente helado. Inconscientemente llevé mi mano a la cabeza. Rápidamente localicé un enorme bulto en la parte trasera de mi cráneo. < ¿Por qué no lo había hecho hasta ahora?> —pensé. Entonces… todo lo que había vivido anoche era cierto…

— ¡Hijo! ¿Qué te ocurre? Estás pálido como la pared.  —Preguntó mamá posando la palma de su mano sobre mi frente de nuevo—, ¿estás enfermo? Creo que tienes fiebre. Ahora mismo llamo a esa joven y le digo que te encuentras indispuesto, ya quedaréis otro día. —sentenció, ejerciendo de su afición favorita como metomentodo.

Me acompañó hasta mi cama y me advirtió que me traería en pocos minutos un enorme vaso de leche caliente. Sabía bien que la odiaba. Seguramente la acompañaría con un enorme paquete de galletas, y ese jarabe que sabía a cualquier cosa menos a nada comestible. Al cabo de unos minutos volvió mi improvisada enfermera tras el traqueteo de una bandeja.

—Tómate también esta pastilla que te sentará muy bien —dijo sin dejarme protestar, e hizo que me la tragara ayudado por el primer sorbo de leche caliente—. ¡No pongas esa cara de asco! Muy bien, ahora a dormir. Descansa y mañana ya tendrás tiempo de ver a quien quieras.

Mi cabeza daba vueltas y más vueltas a lo que había vivido. Una parte de mí, la racional, me decía que era imposible que mi experiencia de la noche anterior fuese real. Pero las heridas de mi cuerpo me indicaban lo contrario. ¿Y si… me había golpeado bajando hasta el cuadro eléctrico y había imaginado toda esa fantasía con la vecina? Existía una pelea interna en mi cerebro entre racionalistas y empiristas; Descartes y Hume luchaban a ver quién se llevaba el gato al agua. Este debate filosófico pudo conmigo. Realmente esos dos hubiesen acabado con cualquiera. Pronto me quedé dormido.

No sé bien cuánto tiempo llevaba durmiendo. Parecía haber descansado bastante porque tardé en reaccionar al escuchar un ruidito constante en el cristal de la ventana. Encendí la luz y me dirigí hasta el cristal. Cuando descorrí los visillos que la cubrían, fuera sólo había oscuridad. Entreabrí la ventana para comprobar que el ruido provenía realmente de fuera y asegurarme de no estar sufriendo algún tipo de paranoia post-traumática.

— ¡Buenas noches Marc! —Habló una susurrante voz desde el tejado del garaje— ¿creías que me marcharía y no vendría a contarte más cosas sobre mí?

No podía creerlo, era ella: ¡Sasha! Tenía tantas cosas que preguntarle, tantas dudas me asaltaban, que su invitación para hablar era irrechazable.

Al recapacitar un segundo me percaté de que no sabía si pedir auxilio, abalanzarme sobre ella y darle un beso, o cerrar la ventana y salir corriendo por la puerta trasera. Pero finalmente hice lo que menos esperaba que haría: acompañarla.
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