Os dejo el enlace y la opinión personal de Aura bloguera que dirije el blog literario DEVORADORES DE MUNDOS.
A mí me ha encantado.
Opinión personal:
Las historias paranormales nunca me han gustado, pero Hechizo de Sangre me llamó la atención cuando vi que también habían magia de por medio. Así que le dí la oportunidad y no me ha dejado con mal sabor de boca.
En un principio, se te hace muy cuesta arriba con tanto secreto, tanto atontamiento de amor por parte de Marc hacia Sasha y esas cosas, pero cuando llega la acción, no hay quien te pare para leerlo.
La historia esta muy bien lograda, y acaba en final abierto ya que hay una segunda parte. Pero uno de los inconvenientes que he encontrado, es que hay momentos que se esta narrando en tercera persona y, de golpe, quien narra es Marc y es un poco confuso. Pero, aparte de eso, no hay nada más.
Lo que que más me ha gustado, es que el autor te hace dudar de quien es realmente el malo maloso. Los personajes son muy rebuscados mentalmente, y tienen más de una vez pensamientos opuestos. Es una locura.
La que más me ha gustado ha sido Shasha que no es la típica vampira de Crepúsculo. Es una chica buena, que no le gusta matar como a los de su especie.
El final me ha dejado un poco rara, ya que ha acaba muy deprisa para mi gusto. A pesar de eso, todo la novela es una pasada con mucha acción, magia, misterio... Así que ¡yo de vosotros la leería!
Saturday, 28 June 2014
Wednesday, 18 June 2014
Hechizo de Sangre: Capítulo 3, 2ª Parte
Os dejo la segunda parte del tercer capítulo de Hechizo de sangre!!
Me cambié de ropa en un
periquete. Al cabo de unos minutos estaba saltando de tejado en tejado hasta
llegar al suelo donde ella me esperaba medio camuflada tras la ranchera burdeos
de algún vecino.
—Supongo que te estarás haciendo
mil preguntas…
Asentí con la cabeza como si
fuese un autómata.
—Por eso estoy hoy aquí. Quiero
explicarte todo lo que necesites saber. Así que no malgastes más neuronas
buscando alguna explicación lógica a cómo te curaste tan rápido, cómo volviste
a tu habitación, y qué es lo que te ocurrió anoche… Déjate llevar…
Me pidió que la siguiese. Yo como
una aciaga cobaya de laboratorio, drogada por cualquier medicamento
experimental, hice lo que ella me pidió sin rechistar. Tal vez fuese por culpa
de todo el tiempo que había invertido espiándola desde mi habitación que ahora
que la tenía tan cerca, no quería dejarla escapar.
Comenzó a caminar cada vez más
deprisa, pero casi sin aparente esfuerzo. Andaba tan rápido que a veces sólo
podía ver el reflejo de sus mechones dorados al doblar cada calle. De nuevo
parecía que no lograba alcanzar su resuelto paso por las calles de Sayville.
En mi interior algo me decía que
huyese, que me marchase de allí. Pero otra parte me decía que me quedase y
luchase por algo que había deseado durante tanto tiempo. Sabía que la vida
habría merecido la pena si la tuviese entre mis brazos aunque fuesen unos
segundos.
Tardamos diez minutos en llegar a nuestro
destino, un colosal sauce llorón al comienzo del bosque. El inhóspito lugar era
un revoloteo constante de polillas gigantes y el ulular cercano de alguna
plomiza lechuza que habitaba cerca del imponente árbol, invitándonos a
marcharnos. Nos sentamos sobre una enorme roca gris cubierta de un musgo verde
eléctrico por la parte inferior y que estaba algo húmeda. Entonces comenzó a
narrar su historia.
—Ya sabes que me llamo Sasha.
También sabes que soy tu vecina, aunque eso no sea ya por mucho tiempo —aclaró.
Sentí que se me paraba el pulso.
¿Me estaba diciendo que se marchaba?
—Sabes que después del incidente
de anoche, mis compañeros y yo corremos peligro y tenemos que huir a otro lugar
más seguro.
— ¿Por qué corréis peligro? ¿Es
que pertenecéis a una banda terrorista o
algo parecido?
—De ninguna manera —dijo
echándose a reír— veo que no sospechas absolutamente nada sobre quienes somos o
qué hacemos.
Durante unos segundos, el
silencio se apoderó del cargado aire que nos rodeaba. Parecía como si ella
quisiera contármelo y yo no quisiera saber demasiado por miedo a poner mi vida
en peligro.
—Nunca te has parado a pensar, ¿por qué mi
piel es tan nívea, o por qué sólo salgo durante la noche? Antes de que me interrumpas, permíteme que te
cuente todo. Cuando termine, puedes preguntarme lo que quieras. —Ordenó a la
vez que me cogía de la mano—. Como eres un chico racional y de ciencias no
creerás en nada más que el mundo físico, lo real, lo tangible, aquello que
puedas ver con tus propios ojos. Pero debes empezar a pensar que también existe
lo que llaman el más allá, una realidad paralela, el inframundo, o como quieras
llamarlo. Para que algo exista, debe
existir su opuesto, es la ley del equilibrio en el universo. Si aceptamos el
bien y el mal, lo joven y lo viejo, entonces también deberá existir lo realidad
y la fantasía. No me vale que solo creas en lo real, debes creer en que algo
más nos toca con sus sutiles dedos sin que lleguemos a darnos cuenta. Cuando
vemos por primera vez el mundo en su conjunto, ya no podemos verlo como antes.
Pero a partir de esta noche, tu visión sobre la vida va a cambiar por completo,
te lo aseguro. Tanto si aceptas unirte a nosotros, como si no.
—Aunque mi mente trabajaba a
destajo, no conseguía, o intuitivamente no quería averiguar de qué se trataba.
—Antes de confesártelo todo,
debes darme tu palabra de que jamás le contarás a nadie que has hablado
conmigo, ni sobre qué hemos hablado. Ya que todos nosotros, tú incluido,
correríamos un grave peligro. —advirtió en tono severo, mirándome directamente
a los ojos como nunca antes lo había hecho. Su mirada me paralizó, me caló
hasta los huesos—. Está bien lo soltaré sin más rodeos: ¡soy una vampira! Y lo
más importante para ti, es que te he elegido para que seas mi compañero. Antes
de que acabe la noche, tú también lo serás.
En otras circunstancias y ante
otra persona me hubiera desternillado de risa en su propia cara. Hubiese
pensado que estaba loca de remate, y me hubiese marchado dejándola con un palmo
de narices. Pero la extraña transformación, casi imperceptible pero presente,
que sufrió su rostro cuando me lo dijo, me heló la sangre. Su cara no empezó a
arrugarse ni le crecieron colmillos como sucede en las películas. Pero esa
sonrisa maliciosamente diabólica del depredador ante su presa y la dilatación
de sus pupilas hasta casi hacer desaparecer el iris que ahora era de color
turquesa intenso, hizo que su cara se transformase lo suficiente para saber que
no estaba mintiendo, esa mirada no era humana. Su nueva e inquietante mirada se
clavaba en mi cuello, controlaba con su mente todos mis movimientos hasta que
impulsivamente comencé a temblar.
No pude mediar palabra. No era
capaz de moverme o producir sonido alguno. Sentía un pánico atroz y una
irresistible atracción por ella. Estaba a su merced. Por la manera hierática en
que lo había dicho, y por el aspecto enjuto de su rostro, sabía que su
confesión era cierta.
<Ahora, ¿qué?> —pensé.
—Aun sigues sin creerme, ¿verdad?
—preguntó fulminándome con la mirada. Apenas me dio tiempo a reaccionar porque
ya estaba encima de mí, el pánico recorría todas mis venas y mis nervios
estaban paralizados ante esa situación. De repente, sentí una ligera punzada en
el cuello. Mis ojos se abrieron de par en par intentando ver qué me pasaba.
Alrededor sólo veía oscuridad y la penumbra de las luces eléctricas de la
calle. El tiempo se detuvo. Ningún sonido llegó a mis oídos. Sólo escuchaba un
sonido que provenía de Sasha al saborear mi
sangre. Noté que toda la vida en mí se detenía. Ya no tenía miedo, frío,
hambre o cualquier otra sensación. Sólo quería dormirme.
< ¿Estaría ya muerto?, ¿Sería
la muerte ese estado en el que lo perdemos todo, menos nuestra mente y sin
embargo nos da todo igual?>
Pero mis pensamientos acerca de
la muerte duraron escasos segundos. Volví en mí al escuchar el sonido de la
sangre pasar por su garganta a una velocidad feroz, debía hacer algo o me
mataría. De repente la succión se detuvo, algo le hizo cambiar de opinión.
— ¿Me crees ahora? Podría haber
acabado contigo si hubiese querido, pero te respeto demasiado… quiero que
permanezcas a mi lado cuando estés preparado… no voy a arrebatarte la vida como
hicieron conmigo. El camino hacia tu destino lo construyes solo tú.
Traté de escuchar sus palabras,
pero yo ya había perdido suficiente sangre como para que mi mente se nublase.
Finalmente mi consciencia se apagó.
Tuesday, 17 June 2014
Nuevo diseño de la portada de SPARKS, el poder del Dragón
Buenas os presento hoy, aunque ya hace unas semanas que el libro luce una portada diferente, la nueva portada de SPARKS EL PODER DEL DRAGÓN.
Espero que esta os guste más, porque a mí me encanta.
Espero que esta os guste más, porque a mí me encanta.
Saturday, 14 June 2014
Capítulo 3- parte 1ª de Hechizo de Sangre
Hoy os dejo la primera parte del capítulo 3 de Hechizo de sangre, espero que os guste...
3
Cuando me desperté estaba
sudando. Debí gritar muy fuerte porque mis padres entraron atropelladamente en
mi habitación, cegándome con la luz.
—Hijo, ¿te encuentras bien?
—preguntó mi madre con rostro preocupado.
Me acercó el vaso de agua que
descansaba sobre la mesita de noche.
—Tanto estudio no debe ser bueno
Marc. Deberías salir más y divertirte. Un chico joven como tú debería
despejarse. —me riñó mi madre
acariciando mi frente. No importaba lo mayor que fuese ya, pero mi madre
siempre actuaba conmigo como si tuviese siete años.
—No te preocupes mamá, sólo fue
una horrible pesadilla. Y ahora si no os importa, me gustaría seguir durmiendo.
Por favor, dejadme descansar. Hace poco que me he acostado. —les supliqué para
calmarlos.
En cuanto mis padres cerraron la
puerta de mi habitación, corrí sigilosamente hasta la ventana a observar su
casa. Todo parecía normal, todas las ventanas estaban cerradas y el sol
coloreaba el horizonte indicando que empezaba a amanecer. Ella estaría dormida
y todo aquello no habría sido más que una terrible pesadilla mientras estaba
estudiando. Ahora dudaba si siquiera fui capaz de acercarme a llamar a su
puerta. Volví a acostarme, pero no podía conciliar el sueño. A mi cabeza no
cesaban de sobrevenir escenas de lo que había soñado o vivido esa noche. No
sabía qué pensar, pero todo había sido tan real, tan vívido que… De todas
formas, las pesadillas más espeluznantes siempre resultaban ser las más
realistas. Me rodeé y me quedé dormido.
Cuando me levanté eran ya cerca
de las tres de la tarde. El sol apenas si me dejaba ver dentro de mi habitación
inundándolo todo con su potente luz. Ni la mayor claridad del mundo me había
impedido dormir a pierna suelta. Me sorprendí de lo muchísimo que había
dormido.
Estaba solo en la casa. Mis padres no volvían
hasta las cinco de la tarde o más. La verdad no comprendía cómo eran capaces de
ir a trabajar después de salir la noche anterior. Todavía no sabía qué pensar
sobre lo que había pasado la noche anterior. Fui a la cocina a comer algo
porque estaba famélico. Sentía que podría devorar cualquier cosa que me
encontrase en la cocina. Esperaba que mi madre me hubiese dejado algo de
almuerzo.
Pasé la mayor parte de la
sobremesa estudiando, traté de no darle más vueltas al asunto. Seguramente me
quedaría dormido mientras estudiaba y mi subconsciente me jugó una mala pasada.
A eso de las seis llegaron mis
padres a casa. Así que fueron la escusa perfecta para que cerrara los libros.
Encendí rápidamente la tele del cuarto para no escuchar a mamá volviendo a
protestar que no debía estudiar tanto. En realidad era una madre un poco
atípica, otra en su lugar habría corrido a mis brazos y me hubiese comido a
besos de encontrarme devorando los libros de la universidad.
— ¡Hola hijo! —exclamó mamá feliz
al verme que sabía hacer otras cosas a parte de estudiar—. Espero que te hayas
recuperado de la noche de ayer y tanto estudio. Me alegra saber que sigues mi
consejo y vas a salir a divertirte. Tu amiga me ha dicho que vais a salir esta
noche, dijo que a las diez se pasaría por aquí a recogerte. Parece una chica
muy educada y bastante guapa, ¿verdad Tony? —preguntó a papá tratando de
meterlo en nuestra conversación, y así convencerme entre los dos a salir con la
hija de los Forbs. Otra cerebrito que estudiaba conmigo, a la que hacía un
siglo que no veía, al estudiar ella en el turno de la tarde. Era muy rica, pero
yo estaba interesado en Sasha.
—Mamá cuántas veces he de
repetirte que Anne no me gusta. No es mi tipo… No me importa cuántos contactos
tenga su padre, o cuánto chicos querrían estar en mi pellejo. —Protesté—, además siempre me cuesta bastante
sacarle una frase de más de tres palabras a esa chica. Es demasiado tímida…
—A ver cariño, creo que te estás
confundiendo. No te estoy hablando de Helen. Es de esa chica rubia tan mona,
¡nuestra vecina! —Anunció mi madre—. Aunque entre nosotros, creo que es un
pelín más mayor que tú. Ahora mismo casi no se nota la diferencia, pero a la
larga…
Me quedé petrificado. Entonces, todas las
imágenes que había tratado de borrar de mi mente se agolparon una de tras de
otra como en una presentación de Power Point a toda velocidad, bloqueando mi cerebro durante unos instantes.
Noté que la sangre abandonaba mis mejillas para bajarse hasta los talones, me
quedé totalmente helado. Inconscientemente llevé mi mano a la cabeza.
Rápidamente localicé un enorme bulto en la parte trasera de mi cráneo. <
¿Por qué no lo había hecho hasta ahora?> —pensé. Entonces… todo lo que había
vivido anoche era cierto…
— ¡Hijo! ¿Qué te ocurre? Estás
pálido como la pared. —Preguntó mamá
posando la palma de su mano sobre mi frente de nuevo—, ¿estás enfermo? Creo que
tienes fiebre. Ahora mismo llamo a esa joven y le digo que te encuentras
indispuesto, ya quedaréis otro día. —sentenció, ejerciendo de su afición
favorita como metomentodo.
Me acompañó hasta mi cama y me
advirtió que me traería en pocos minutos un enorme vaso de leche caliente.
Sabía bien que la odiaba. Seguramente la acompañaría con un enorme paquete de
galletas, y ese jarabe que sabía a cualquier cosa menos a nada comestible. Al
cabo de unos minutos volvió mi improvisada enfermera tras el traqueteo de una
bandeja.
—Tómate también esta pastilla que
te sentará muy bien —dijo sin dejarme protestar, e hizo que me la tragara
ayudado por el primer sorbo de leche caliente—. ¡No pongas esa cara de asco!
Muy bien, ahora a dormir. Descansa y mañana ya tendrás tiempo de ver a quien
quieras.
Mi cabeza daba vueltas y más
vueltas a lo que había vivido. Una parte de mí, la racional, me decía que era
imposible que mi experiencia de la noche anterior fuese real. Pero las heridas
de mi cuerpo me indicaban lo contrario. ¿Y si… me había golpeado bajando hasta
el cuadro eléctrico y había imaginado toda esa fantasía con la vecina? Existía
una pelea interna en mi cerebro entre racionalistas y empiristas; Descartes y
Hume luchaban a ver quién se llevaba el gato al agua. Este debate filosófico
pudo conmigo. Realmente esos dos hubiesen acabado con cualquiera. Pronto me
quedé dormido.
No sé bien cuánto tiempo llevaba
durmiendo. Parecía haber descansado bastante porque tardé en reaccionar al
escuchar un ruidito constante en el cristal de la ventana. Encendí la luz y me
dirigí hasta el cristal. Cuando descorrí los visillos que la cubrían, fuera
sólo había oscuridad. Entreabrí la ventana para comprobar que el ruido provenía
realmente de fuera y asegurarme de no estar sufriendo algún tipo de paranoia
post-traumática.
— ¡Buenas noches Marc! —Habló una
susurrante voz desde el tejado del garaje— ¿creías que me marcharía y no
vendría a contarte más cosas sobre mí?
No podía creerlo, era ella:
¡Sasha! Tenía tantas cosas que preguntarle, tantas dudas me asaltaban, que su
invitación para hablar era irrechazable.
Al recapacitar un segundo me
percaté de que no sabía si pedir auxilio, abalanzarme sobre ella y darle un
beso, o cerrar la ventana y salir corriendo por la puerta trasera. Pero
finalmente hice lo que menos esperaba que haría: acompañarla.
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